Entre junio de 2008 y junio de 2009, investigadores de la Universidad de Princenton y de la Universidad Harvard estudiaron el comportamiento de algunos ciudadanos de Kenia para comprobar si la información de los teléfonos móviles puede ayudar a predecir focos infecciosos. De hecho, rastrearon a más de quince millones de personas.

Contexto: Debido a la poca incidencia de la tecnología en las poblaciones de países subdesarrollados como Kenia, la recolección de datos siempre ha sido una aventura. Pero hoy en día, el uso de celulares produce y permite acceder a enormes y complejas bases de datos de millones de personas.

Objetivo de la pesquisa: Entender cómo se propaga la rubéola en cada estación del año.

Procedimiento y metodología: Los investigadores registraron más de doce billones de comunicaciones móviles de forma anónima y, a fin de determinar la geo-localización de los usuarios, analizaron tanto la ubicación como el horario de las llamadas y de los mensajes de texto enviados. Luego, compararon esta información con una base de datos detallada sobre la incidencia de la rubéola en el territorio y notaron que coincidían.

Conclusión: El pico infeccioso de la rubéola ocurre tres veces al año: septiembre, febrero y mayo. Ergo, el contagio de la enfermedad es más probable cuando los niños interactúan entre ellos en el inicio de clases y en el regreso de las vacaciones.

“Nuestro análisis demuestra que la información de los teléfonos móviles puede ser usada para captar los patrones del movimiento humano según las estaciones del año, que son relevantes para entender las enfermedades infecciosas de los niños y que podrían ser especialmente útiles para localizar tratamientos”, expresó Jessica Metcalf, profesora asistente de Princenton y una de las autoras del texto.

DATO: Los resultados del estudio han sido publicados en los Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias.