Por Matías A. Loewy

Cualquier proyecto o política pública digital, incluyendo aquellos vinculados a la salud, requiere del diálogo, la articulación y la colaboración entre los distintos niveles del Estado: la Nación; las provincias, departamentos o estados; y las comunas, municipios o ciudades, de modo tal de generar un ambiente de sinergia en el que sea posible implementar acciones. Así coincidieron distintos funcionarios de Argentina, Uruguay y México en el marco del VII Foro Regional de Líderes de Gobierno: “Las economías digitales”, organizado por USUARIA (Asociación Argentina de Usuarios de la Informática y las Comunicaciones) y celebrado en Buenos Aires en el Centro Cultural de la Ciencia del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Argentina.

“Para el ciudadano que tiene un problema, no le importa de qué nivel es. Le importa que le resuelvan el problema”, sostuvo Cristina Zubillaga, directora de Desarrollo Sostenible e Inteligente de la Intendencia de Montevideo, en Uruguay.

De acuerdo con Zubillaga, muchas de las decisiones que afectan a los nuevos problemas de las ciudades se dirimen a nivel nacional. Por lo cual “hay que mejorar la sintonía” de las decisiones que se toman en otro nivel, instó la ingeniera en computación con posgrados en las universidades de Oxford, Federal de Río de Janeiro y Nacional de Singapur.

Zubillaga estableció una analogía con las redes neuronales de los sistemas biológicos: se pueden hacer muchas cosas a la vez, pero se necesita una coordinación que facilite la gobernanza de los esquemas de funcionamiento de los procesos establecidos. Y que cada uno tenga un modelo de madurez desde donde se pueda converger. “Quizás eso es mucho más importante que la tecnología”, subrayó. En ese sentido, señaló que cada jurisdicción debe evolucionar sus propias soluciones digitales dentro de un plan de acción que permita, luego, la interoperabilidad.

Coincidió Daniel Abadie, subsecretario de Gobierno Digital del Ministerio de Modernización de Argentina, quien puntualizó que existen en el país 2200 gobiernos locales con diferentes realidades. “Hace casi dos años, mil municipios no tenían conexión a Internet. Había intendentes o alcaldes sin cuentas de correo ni sistemas de gestión”, ejemplificó. El ex director general de Gobierno Electrónico de la Ciudad de Buenos Aires entre 2008 y 2015 agregó que la integración nación-provincias tiene que ver con la definición de estándares y con un diálogo que propicie compartir proyectos y centralizar la experiencia del usuario. “Todos queremos llegar al mismo lado por diferentes caminos o soluciones. Pero al final del día, todo eso se debe poder conectar. Por eso, es necesario crear consensos y entender cómo generamos una gobernanza en el ecosistema de la administración pública”, postuló.

Paola Cruz Romero, directora general adjunta de la Secretaría de la Función Pública de México, indicó que en su país resulta difícil alinear las visiones de más de 32 estados y 18.000 municipios. Sin embargo, mostró una experiencia exitosa de traslado de una política digital federal a niveles subnacionales: la implementación del trámite en línea del acta de nacimiento, un documento que los mexicanos necesitan en el 99% de los trámites y servicios del gobierno. En un mes, ya se sumaron 18 estados y se expidieron más de 50.000 actas (que se pagan con tarjeta de crédito o débito). “Lo primero fue crear un modelo de interoperabilidad que permitiera proveer infraestructura a los distintos estados a través de componentes compartidos”, enfatizó Cruz Romero, para quien es la propia demanda de la ciudadanía la que impulsa la adhesión a esta iniciativa de los estados más rezagados. Asimismo, la ingeniera destacó la importancia del coaching para ayudar a los gobiernos locales a adoptar políticas digitales y resaltó la necesidad de medir el uso efectivo y la satisfacción de los usuarios.

En tanto, el ingeniero José Clastornik, director de la Agencia para el Desarrollo del Gobierno de Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y del Conocimiento (AGESIC) de Uruguay, resumió los principales logros y desafíos en los diez años del organismo y remarcó el valor de sostener políticas digitales continuas en el tiempo, “más allá de personas y gobiernos”.

Clastornik recomendó tener muy consensuadas las políticas públicas en todos los niveles desde el arranque, porque de esa forma se ejecutan luego más rápido. Y también marcó la importancia de que los proyectos tengan líderes que, como si fuera el arte del chef, saquen los mejores platos de los ingredientes. “La lógica de generar alineamientos depende del arte del aprovechar momentos políticos”, dijo. “Hay que saber cómo moverse en cada caso. Focalizarse en lo que se puede hacer. Identificar los momentos en los que se puede dar la discusión y abrochar consensos. Y no perder tiempo en conflictos que no se van a destrabar”, enumeró.

El evento reunió a unos 300 participantes, estuvo auspiciado por Ingran Micro, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y la Organización de Estados Americanos (OEA), y acompañado por un grupo de empresas e instituciones de los gobiernos de Argentina, México, Perú, Paraguay y Chile.

Informe: Fabiana B. Taboada