Se hicieron famosos por su uso recreacional, militar y para capturar imágenes de video desde grandes alturas. Pero cada vez más se los aprovecha como aliados en el cuidado de la salud o durante crisis humanitarias. Los drones o Vehículos Aéreos No Tripulados (UVAs, por sus siglas en inglés), son pequeños robots manejados a distancia que, por ejemplo, tienen la capacidad de llegar a lugares donde al ser humano se le complica –zonas remotas o afectadas por alguna catástrofe natural–, socorrer a heridos, distribuir kits de diagnóstico y medicamentos.

Es el caso de Zipline, una start up estadounidense que, a fines de 2016, estableció un convenio con el gobierno de Ruanda para que sus pequeños aviones robóticos distribuyan sangre y sus derivados a 20 hospitales y centros de salud. Así, se convirtió en el primer delivery sanitario comercial a través de drones, con el objetivo de mejorar el acceso al cuidado de la salud de millones de personas en el corazón de África. Desde una sola base central, los artefactos son cargados con el material solicitado y, sin necesidad de piloto, enviados al lugar indicado. Una vez allí, se activa un paracaídas que desciende, suavemente, con el contenido. No se necesitan rutas ni gente para ocuparse del traslado.

En América latina, comunidades indígenas en áreas aisladas de la Amazonia peruana también pudieron comprobar los beneficios de los drones. Gracias a una iniciativa de  WeRobotics, organización que busca “es escalar el impacto positivo de proyectos sociales mediante el uso de soluciones robóticas”, se realizaron en diciembre pasado vuelos autónomos entre un centro de salud y el remoto pueblo de Pampa Hermosa, ubicado a unos 40 kilómetros de distancia. Los aviones no tripulados transportaron suero antiofídico y muestras de sangre en alrededor de 35 minutos, en comparación con el transporte de barco tradicional, que puede llevar hasta 6 horas.

Por su parte, República Dominicana se convirtió en el primer país de América latina en establecer una red de transporte a base UVAs para hacer llegar productos básicos de salud zonas de difícil acceso. El proyecto se logró gracias a un acuerdo entre el Fondo Multilateral de Inversión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y e-Mprende, una incubadora tecnológica local, con el objetivo de mejorar la capacidad de respuesta de los Centros de Atención Primaria en las zonas rurales de ese país. El programa piloto apunta a demostrar que, ante ciertas condiciones topográficas y logísticas, ese sistema de transporte puede llegar a ser más eficiente que los métodos tradicionales de distribución sanitaria. Utilizan drones de Matternet, compañía de Silicon Valley, pionera en el uso de estos dispositivos, que logró reconocimiento internacional por su trabajo con la Organización Mundial de la Salud o Médicos sin Fronteras. El año pasado, Matternet desarrolló junto a UNICEF un programa piloto para evaluar si los drones son eficaces y costo-efectivos para reducir los tiempos de espera de los resultados de los tests de VIH en niños de Malawi.

En Argentina, en el estadio del Club Atlético Boca Juniors, se realizaron pruebas con un drone que llevará consigo un desfibrilador a distintos puntos del lugar en casos de emergencia. La idea es poder evitar muertes súbitas durante un partido.

A tal punto está creciendo el uso sanitario de estos aparatos para ayudar a poblaciones necesitadas, que recientemente se creó la Humanitarian UAV Netwok. Con “más de 2.500 miembros de más de 80 países”, explican que su misión es “promover el uso seguro, coordinado y efectivo de UAVs para la recolección de datos y la distribución de cargas en una amplia gama de contextos humanitarios”. Para esto, desarrollan, entre otras cosas, guías internacionales de uso responsable de UAVs. Y participaron de la elaboración de un muy completo informe sobre “Drones en Acciones Humanitarias”, que tuvo financiamiento de la Unión Europea.

Pero no todo es color de rosa y existen ciertas preocupaciones en torno al uso de estos dispositivos autónomos, cómo las formas de controlar su uso indebido en términos de privacidad y recolección de datos. Además, el incremento de drones atravesando el cielo requerirá de un plan de manejo del tráfico aéreo para evitar accidentes. En eso, por ejemplo, ya está trabajando la NASA.

Por ahora abundan los proyectos pilotos, pero cada vez más hay desarrollos comerciales privados e interesantes conceptos innovadores, que todavía no pasaron ni a la etapa del diseño. Pero los ejemplos se multilplican. Un buen indicador de que los drones sanitarios llegaron para quedarse.

Fuentes:

http://medicalfuturist.com/medical-drones/

http://www.medscape.com/viewarticle/837846#vp_2

http://www.mayoclinic.org/medical-professionals/clinical-updates/trauma/medical-drones-poised-to-take-off

https://setorsaude.com.br/como-os-drones-e-a-telemedicina-podem-ajudar-a-saude/