¿Cuál es el panorama y las perspectivas de la innovación en IT y salud en Latinoamérica?

Está claro que E-Health recibe cada vez más inversiones en todo el mundo. A su vez, hay distintas subcategorías como big data, analytics, wearables, todo lo relativo a la experiencia del paciente, la cobertura de seguros de salud y las empresas que se ocupan de medicina genómica, que son cada vez más atractivas para los inversores. A nivel global, en 2015 las inversiones fueron de 6 billones de dólares y el año anterior de 7 billones. En la región en particular, observamos un mercado en pleno crecimiento desde hace aproximadamente cuatro años.

¿Qué caracteriza hoy en día a la innovación local?

En una primera instancia se replicaban los modelos que funcionaban en otros países y se trataban de adaptar a las idiosincracias locales, pero esto no siempre resultaba un camino exitoso. Hoy en día, en cambio, se están generando ideas innovadoras que usan a toda Latinoamérica para validar esos productos y después llevarlos a mercados como el estadounidense o el europeo.

Por otro lado, resulta novedoso que no solo se vean propuestas desarrolladas en la región, sino también ideas extranjeras que, atraídas por el fuerte crecimiento del mercado latinoamericano, lo consideren para desarrollar distintos tipos de soluciones. Esto se debe, en parte al avance de la conectividad y de las condiciones tecnológicas de los países latinoamericanos que hoy permiten desarrollos que antes no eran factibles. Por ejemplo, los sistemas de salud en general se están informatizando, y los marcos regulatorios se agiornan, permitiendo que puedan implementarse proyectos. En muchos casos, incluso los impulsan como sucede con las historias clínicas electrónicas.

Todavía estamos muy detrás del nivel de penetración que tienen estas innovaciones en Estados Unidos, por ejemplo, pero me parece que a nivel Latam las cosas se están haciendo bien, en sintonía con lo que sucede en el resto del mundo.

Esta novedad de proyectos extranjeros en la región, ¿beneficia o limita las startups locales?

Para nosotros es una ventaja. Ya que podemos ver el camino recorrido por ellos y retomar las buenas prácticas sin cometer los mismos errores y sin volcar recursos a ideas que no proponen soluciones reales. Esta situación además contribuye porque nos acerca a lo que está sucediendo en el mundo.

¿Qué consejos les darías a los emprendedores en IT y salud?

Les diría que se focalicen en una necesidad, pero que también piensen en algo que pueda ser validado en el mercado local, que tengan en cuenta que el nicho al que están apuntando es muy complejo. Por lo tanto, se deben tener en cuenta no sólo la innovación sino también distintos factores para poder llegar finalmente al mercado. Intervienen muchos actores y hay que estar atentos a todos: obras sociales, prepagas, políticas públicas, marcos regulatorios, patentes, y todos ellos tienen que ser considerados a la hora de pensar un proyecto.

¿Cómo deben enfrentarse estos factores que rodean una buena idea?

El marco regulatorio es un aspecto primordial pero, de acuerdo al modelo de negocios que se plantee, también son importantes los reembolsos y las obras sociales, que deben ser analizadas puntualmente. Por eso para cada uno de esos aspectos en particular se debe desarrollar una estrategia: para la propiedad intelectual, la fase de investigación clínica, etc. Asimismo, es necesario conciliar cada uno de esos aspectos. A veces vemos proyectos que son interesantes en temas de innovación pero cuando se empiezan a analizar estos aspectos resultan inviables.

Para lograrlo es fundamental buscar profesionales que puedan orientar y guiar el proyecto para fortalecerlo. Inicialmente éstos empiezan como consultores y luego se involucran seriamente en el mismo, a tal punto que en varios casos pasan a formar parte del equipo. Hay que estar abiertos a generar sinergia y no especular con la participación que pueda tener cada uno: apostar a equipos que puedan llevar adelante proyectos y no a personas aisladas que solo conozcan una temática.