“Si fuésemos capaces de entendernos y conectarnos entre todos los actores que conformamos el sistema sanitario español, se nos abriría una gran oportunidad”, expresa el Adolfo Fernández Valmayor, presidente de la Fundación Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, en la introducción al Estudio de Interoperabilidad en el Sector Sanitario que ha sido publicado por la entidad.

“Lo importante no son los proveedores de servicios sanitarios, sino el paciente. En este sentido me gustaría destacar la necesidad de un cambio de paradigma que redefina los roles de los diferentes actores que forman parte del sistema sanitario español”, opina Fernández Valmayor, anticipando cuál será la temática en la que hará hincapié todo el documento: el empoderamiento del paciente.

Y de eso se trata el texto publicado, de crear consensos, acuerdos y conciencia sobre la importancia de la interoperabilidad en Europa. El documento hace un recorrido entre el concepto de interoperabilidad, las experiencias existentes, los beneficios y barreras que existen y finaliza proponiendo un modelo de interoperabilidad.

Razón de ser del estudio

Para comenzar, el texto se propone los objetivos de valorar la situación de la interoperabilidad y de establecer una serie de recomendaciones que permitan definir un modelo común que favorezca la integración de los diferentes actores del ámbito sanitario. De hecho, enumera los cuatro tipos de interoperabilidad:

  • Técnica: aspectos de carácter tecnológico que inciden en que diferentes sistemas de información se interrelacionen gracias a la definición de estándares e interfaces. Mediante ella, es posible el envío de información entre los diferentes sistemas.
  • Sintáctica: posibilita el intercambio de documentos en el formato correcto pero sin valorar el sentido de los mismos. Permite realizar traducciones entre formatos.
  • Semántica: asegura que los datos intercambiados puedan ser interpretados correctamente y empleados por aplicaciones que no estuvieron implicadas en la generación de los mismos.
  • Organizativa: su fin es la cooperación entre las diferentes entidades que pretenden intercambiar información pero conservando cada una sus modelos de gobiernos y procesos de negocio.

El estudio reconoce que en Europa existe un consenso institucional sobre la necesidad de incorporar la interoperabilidad, por lo cual afirma que la interoperabilidad técnica y la sintáctica se han desarrollado adecuadamente gracias a la penetración de estándares mundialmente aceptados -como DICOM o HL7. En cuanto al concepto de interoperabilidad organizativa, estima que ha ido adquiriendo progresivamente mayor relevancia en la Unión Europea. Por eso, a lo largo de su desarrollo, la Fundación IDIS se concentra principalmente en la necesidad de definir un modelo de interoperabilidad entre las diferentes organizaciones que componen el sistema de salud.

Marco específico de la interoperabilidad

El informe repasa en una línea de tiempo las diferentes acciones que permitieron la evolución del concepto y el desarrollo de la interoperabilidad clínica en Europa:

  • 2004: la Comisión Europea presenta “La salud electrónica – hacia una mejor asistencia sanitaria para los cuidados europeos: Plan de acción a favor de un Espacio Europeo de la Salud Electrónica”, cuyos objetivos eran desarrollar acciones piloto y difundir las mejores prácticas para alcanzar la interoperabilidad de los sistemas de Historia Clínica Electrónica de los Estados miembros.
  • 2008: la Comisión Europea establece la “Recomendación de 2 de julio de 2008 sobre la interoperabilidad transfronteriza de los sistemas médicos electrónicos” con el fin de posibilitar el intercambio de información del paciente en los países miembros.
  • 2009: el Consejo de la Unión Europea solicita a los Estados Comunitarios que aseguren la interoperabilidad de los servicios de sanidad electrónica más allá de los límites organizativos y nacionales en sus “Conclusiones sobre seguridad y eficiencia de la asistencia sanitaria a través de la salud electrónica”. A partir de esto, surge la Iniciativa de Gobierno en salud electrónica (eHGI) como un grupo de trabajo de alto nivel compuesto por representantes de los Estados miembros con el objetivo de establecer una estructura de gobierno que permita impulsar la sanidad electrónica. Sus áreas prioritarias eran la interoperabilidad semántica y técnica, la protección de datos y la Historia Clínica Resumida, entre otras.
  • 2010: se lleva a cabo el “Memorando de entendimiento entre Estados Unidos y la Unión Europea en el ámbito de la salud electrónica” como una visión conjunta sobre los estándares de interoperabilidad reconocidos internacionalmente, previendo la cooperación activa.
  • 2011: aprobación de la “Directiva 2011/24/UE del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a la aplicación de los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza”, que contempla la creación de un red de la sanidad electrónica de carácter voluntario con los objetivos de favorecer la consecución de beneficios económicos y sociales, elaborar directrices y el desarrollo de medidas comunes de identificación y autenticación.
  • 2011: la Comisión Europea presenta el “Plan de acción sobre la salud electrónica 2012-2020: atención sanitaria innovadora para el siglo XXI” para hacer frente a los siguientes retos: mejorar la gestión de las enfermedades crónicas y la multimorbilidad; mantener la sostenibilidad y la eficacia de los sistemas sanitarios; fomentar la atención sanitaria transfronteriza; y mejorar las condiciones jurídicas y de mercado para el desarrollo de productos y servicios eHealth.

Iniciativas y proyectos de la Unión Europea en sanidad electrónica e interoperabilidad

A partir de los hechos mencionados anteriormente, numerosos proyectos se han llevado a cabo en Europa en pos de alcanzar el objetivo de la interoperabilidad de los sistemas sanitarios. Entre los que enumera el texto, se destacan:

  • Antílope: se llevó a cabo entre febrero de 2013 y enero de 2015 y buscó impulsar la adopción del Marco Europeo de interoperabilidad. Promocionó un enfoque común para la prueba y certificación de soluciones y servicios eHealth y fomentó la adopción de conjuntos reconocidos de perfiles y estándares de interoperabilidad.
  • European Patients Smart Open Services (epSOS): es uno de los proyectos más relevantes que se han llevado a cabo en Europa. Contó con la financiación de 36 millones y medio de euros por parte de la Comisión Europea, tuvo una duración de seis años entre julio de 2008 y junio de 2014 y participaron 22 países de la UE, Estados Unidos y Canadá. Su objetivo fue mejorar la interoperabilidad de los sistemas de información sanitaria para ofrecer una atención asistencial más completa a los ciudadanos cuando están fuera de su país de residencia. Para esto se analizaron todos los aspectos técnicos, legales y organizativos de la Historia Clínica Resumida y de la Receta Electrónica. Además, se realizaron pruebas de servicios adicionales de carácter transfronterizo como la integración de los servicios de emergencia 112, la integración de la tarjeta sanitaria europea y el acceso del paciente a sus datos médicos.
  • PALANTE (Patients Leading and mANaging their healThcare through EHealth): buscó medir el empoderamiento del paciente a través del acceso a la carpeta sanitaria y herramientas de telemedicina y fue financiado por la CE dentro del programa CIP (Competitiveness and Innovation framework Programme) con más de seis millones de euros. Durante tres años y medio, entre febrero de 2012 y julio de 2015, se concentró en la aplicación, ampliación y optimización de siete pilotos sobre el acceso seguro y amigable de los ciudadanos a su información clínica.

Diez beneficios

El texto asegura que existe un consenso en que la interoperabilidad clínica efectiva generará un beneficio para todos los agentes del sector sanitario, siempre primando al paciente como protagonista. “Así se confirma de la consulta realizada a expertos, en la que identificaban al paciente con un beneficio medio de 4,9 sobre 5. En menos medida, se considera que se beneficiarán el resto de agentes situando la nota media de cada uno de ellos en torno al 4, siendo el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad el que se espera que obtenga un beneficio menor con una media de 3,7”, refleja el estudio.

El informe enumera los diez beneficios:

  1. Accesibilidad a la información clínica: la disponibilidad de acceso a datos clínicos por parte de los profesionales sanitarios impactará positivamente en el desarrollo de su actividad asistencial.
  2. Aumento de la corresponsabilidad del ciudadano: gracias a dispositivos capaces de monitorizar la actividad física e integrar y gestionar mediante aplicaciones dicha información en computadoras, móviles y tablets, se han desarrollado sistemas de teleseguimiento del comportamiento de determinados parámetros de salud en pacientes con enfermedades crónicas y complejas. Una consecuencia positiva de esto es la motivación que adquiere el paciente y la mayor autonomía en la gestión de su proceso terapéutico.
  3. Mejora de la continuidad asistencial: refuerza la coordinación entre los distintos niveles asistenciales.
  4. Facilita la movilidad del paciente en el sistema sanitario: permite solicitar segundas opiniones y fluctuar entre el sistema público y privado.
  5. Mejora de la seguridad del paciente: asegura la fiabilidad de la información, minimizando los errores derivados de la transmisión que sobre su proceso puede realizar el paciente y permite un diagnóstico más veloz, basado en una mayor evidencia clínica y con menos pruebas diagnósticas.
  6. Potencia la mejora de la práctica clínica: motiva a los profesionales sanitarios a incrementar la calidad documental y les aporta más tiempo asistencial para dedicar al paciente.
  7. Potencia la mejora de los resultados de salud: desarrolla acciones preventivas y de hábitos saludables, así como un mejor manejo de las propias patologías.
  8. Mejora de la eficiencia de los procesos asistenciales: reduce los costos y la demora en la toma de decisiones.
  9. Aumento de las posibilidades para la investigación: dispone de una base de datos clínicos de gran utilidad para investigar, siempre con el consentimiento expreso del paciente o anonimizando los datos.
  10. Facilita el cumplimiento de las competencias de las autoridades públicas: el MSSSI es el responsable de velar por la igualación básica de condiciones en el funcionamiento de los servicios sanitarios públicos, de establecer las normas técnicas y los procedimiento funcionales necesarios y de fomentar y facilitar la investigación. Asimismo, las comunidades autónomas deben garantizar la equidad en el acceso a prestaciones de salud igualitarias y el desarrollo de actuaciones que aporten valor añadido a la mejora de la salud.

Por otra parte, el texto señala que los prestadores privados y las aseguradoras sanitarias también se beneficiarían al mejorar su cartera de servicios, su competitividad y la fidelización de sus clientes. Además, las empresas proveedoras de soluciones tecnológicas desarrollarían aplicaciones destinadas a permitir que los pacientes gestionen su información y sistemas interoperables entre todos los proveedores y agentes relacionados.

Gráfico 1

Barreras

El informe realizó un estudio de opinión entre agentes del sector para identificar las barreras más significativas a la interoperabilidad:

  • Barreras legales: si bien la legislación actual establece el derecho del paciente de acceso a su información clínica, no establece claramente la obligación por parte de los proveedores de compartir información entre ellos ni de entregársela al paciente de forma proactiva y sistemática y no regula el intercambio de datos entre el sector público y el privado. Según el estudio, además, la implementación de la firma electrónica como medida de autenticación no facilita la implementación de soluciones efectivas y cómodas.
  • Barreras culturales: tanto por parte de los profesionales de la salud como de los pacientes, existen resistencias al cambio en cuanto a compartir la información que ellos mismos generan. Asimismo, los pacientes no conocen las ventajas que supone que sus datos estén disponibles en todo momento y lugar ni su derecho de acceso a su información clínica. En menor medida, la falta de alfabetización tecnológica puede ser un obstáculo para algunos usuarios.
  • Barreras organizativas: los participantes señalan que existe una falta de voluntad y consenso para alcanzar un acuerdo.
  • Barreras económicas: algunos consultados consideran un obstáculo la inversión inicial necesaria para realizar la puesta en marcha de un modelo de interoperabilidad, mientras que otros afirman que los beneficios obtenidos la compensarían.
  • Barreras operativas: ausencia de un organismo central que determine las normativas comunes.
  • Barreras tecnológicas: obsolescencia de algunos sistemas informáticos que requerirían de una adaptación para su alineamiento con los requerimientos de interoperabilidad.

Modelo de interoperabilidad propuesto

“En España, la percepción para el 69 por ciento de los expertos consultados es que actualmente la situación es mala o muy mala, para el 19 es regular y únicamente el 6 por ciento considera que es buena”, explica el texto para reflejar la necesidad de un nuevo modelo de interoperabilidad. El informe cita, además, una encuesta realizada por Harris Interactive para Accenture (2013) que establece que el 96 por ciento de los ciudadanos españoles consideran que los pacientes deberían tener acceso a su HCE y que el 75 por ciento piensa que debería ser un acceso pleno.

Entre las características del modelo propuesto se encuentran:

  • El paciente como actor principal de la interoperabilidad organizativa: los nuevos canales de expresión y dispositivos se imponen como nuevas herramientas para obtener información especializada, compartir y dar respuestas a inquietudes, registrar datos y dar soporte a actividades de prevención, planes de cuidado o tratamientos.
  • La legislación vigente no puede ser un freno al desarrollo de la interoperabilidad organizativa: “Si se quiere empoderar al paciente, se deberá garantizar que podrá disponer de su información en el momento en que esté disponible. En este sentido, la Ley de Autonomía del Paciente es insuficiente, ya que no obliga a los proveedores a ofrecer la información”.
  • Los avances conseguidos son el punto de partida de un modelo escalable: aprovechar los trabajos previos sin poner límites a la evolución del modelo.
  • La industria tecnológica deberá aportar soluciones de valor.
  • La seguridad de la información como requisito imprescindible.
  • Se requiere de una evolución cultural de pacientes y profesionales.
  • De la sencillez nace el éxito.

El esquema funcional del modelo que propone el texto es el siguiente:

Gráfico 2

En cuanto al desarrollo del modelo, el informe establece seis ejes claves:

Gráfico 3

  1. Eje de información: primeramente señala que es preciso alcanzar consensos entre las diferentes organizaciones sobre el establecimiento de contenidos, políticas, normas y estándares. La Fundación IDIS propone reutilizar el trabajo del proyecto HCDSNS como punto de partida en lo relativo a los documentos a compartir y su formato. Se sugiere que en una primera fase se elaboren e intercambien los informes de alta, de consulta externa, de urgencias, de Atención Primaria, de resultados de pruebas de laboratorio y de imagen, de cuidados de enfermería y la Historia Clínica Resumida. También propone asociar estos documentos a un conjunto de metadatos que permita construir soluciones temáticas para la estructuración y presentación de la información según criterios más avanzados.
  2. Eje organizativo: contempla diferentes roles para cada uno de los actores del sistema de salud. Primeramente destaca la necesidad de un Organismo Central Coordinador encargado de impulsar el modelo, promover estándares y garantizar la estandarización y homogenización del modelo. Luego, el paciente debe asumir un rol activo en la demanda de su información así como los profesionales de la salud deben formalizar los documentos y establecer una comunicación bidireccional con sus pacientes. En cuanto al MSSSI, le atribuye un rol legislador y promotor, mientras que a los Servicios Autónomos de Salud de las comunidades autónomas el papel de productores de información. Por su parte, los prestadores privados deberían adoptar el modelo, promoverlo entre sus profesionales y difundirlo entre sus clientes, así como las aseguradoras sanitarias deben tenerlo en cuenta en sus acuerdos. Por último, invita a la industria tecnológica a ofrecer nuevas funcionalidades de valor añadido a los pacientes y usuarios.
  3. Eje de procesos: dividido según los tres actores involucrados. En primer lugar, los proveedores sanitarios deben habilitar plataformas web que ofrezcan a sus clientes la información, cuya disponibilidad será por defecto y no estará sujeta a la solicitud por parte del paciente. En cuanto al paciente, lo empuja a consultar y descargar su información, a custodiarla y a compartirla con terceros previa autorización. Por último, los profesionales estarán habilitados a consultar la información según los mecanismos empleados por los pacientes, así como podrán incorporar información aportada por el paciente.
  4. Eje tecnología: compuesto por tres bloques de requisitos. El primero son los sistemas de información con soluciones como plataformas web para la descarga de información, los sistemas de información asistenciales de los proveedores de servicios sanitarios y las soluciones para la custodia, gestión y puesta en valor de la información clínica. El segundo es la seguridad de la información, en el que propone que el paciente sea autenticado e identificado de forma unívoca. El tercero contempla la custodia de la información, aspecto en el que el modelo contempla la total responsabilidad del paciente en la custodia de sus datos, la extensión del proyecto HCDSNS para albergar la información proveniente del sector privado y la incorporación de tecnologías Cloud Computing.
  5. Eje financiero: el texto no prevé grandes inversiones y asegura que serían especialmente bajas en aquellos proveedores que participan del proyecto HCDSNS.
  6. Eje normativo: el estudio destaca que el hecho de que el paciente sea el centro del proceso elimina numerosas barreras normativas, aunque contempla la incorporación de ciertos aspectos a la legislación vigente. Primeramente considera necesario establecer en la Ley 41/2002 la obligación por parte de los proveedores de poner a disposición de los pacientes de forma sistémica toda su documentación. Sugiere además modificar el Real Decreto 1720/2007 para que la información estuviera disponible en el mismo momento que se genera en vez de ser esperada por un mes.

El modelo sugerido por la Fundación formula tres fases para el desarrollo del modelo de interoperabilidad propuesto:

  1. Lanzamiento: puesta en marcha del modelo tecnológicamente sencillo y con las funcionalidades básicas para el paciente y el profesional, la alineación de la administración pública con el sector privado y la designación de un órgano competente dinamizador, coordinador y acreditador.
  2. Consolidación: extensión a proveedores y usuarios, ampliación de contenidos y desarrollo de soluciones tecnológicas de primera generación.
  3. Madurez: desarrollo de soluciones innovadoras de segunda generación, gestión de la historia familiar y de personas tuteladas y explotación masiva de información anonimizada.

Gráfico 4

Conclusiones

El texto, además de calificar a la propuesta como puramente conceptual, remarca que la primera fase que sugiere supondría alcanzar un objetivo que hasta ahora no ha sido posible: que el paciente disponga de su información clínica tan pronto como esté disponible y que pueda ponerla en valor de forma discrecional.

A su vez, alienta a conseguir esta meta para realizar grandes avances en materias tan diferentes -como seguridad del paciente, investigación clínica, epidemiología, salud pública, planificación sanitaria, análisis de tratamientos, medicina basa en la evidencia, medicina personalizada- con tendencias tecnológicas como IoT, mHealth, Social Health, Cloud Computing, open Data o Big Data.

“Como decimos, lo más importante está por venir, y desde la Fundación IDIS seguiremos trabajando para que esta visión se convierta en una realidad en los próximos años”, concluye.