La interoperabilidad es transversal y contribuye al necesario proceso de normalización de la información médica y a lograr un sistema sostenible, según los expertos.

El XIV Congreso Nacional de Informática de la Salud apuesta por la innovación, y por ello, innova incluso en la organización de sus mesas de debate. Es por ello, que para hablar de la interoperabilidad en los sistemas del SNS y en entidades privadas, se han reunido un total de nueve ponentes, en una intensa sesión de debate. Se trataba de expertos de las diferentes consejerías, una representante internacional proveniente de Uruguay y de diferentes proveedores de empresas privadas. La primera cuestión que se ponía sobre la mesa era si realmente la interoperabilidad es una necesidad de primer orden. A este respecto la mayoría de los ponentes se posicionaban a favor, con opiniones como que la interoperabilidad no debe ser tratada como una problemática, sino como un valor añadido que ha de ser transversal en todos los proyectos, ya que ayuda a la toma de decisiones de los profesionales, que tienen gracias a ella acceso a toda la información del paciente. “Darle la espalda a la interoperabilidad es darle la espalda a la realidad, y esto es más real cada día que pasa”, afirmaba Javier Martín, director de Sanidad de T-Systems Iberia. La realidad es que el paciente se mueve, y que sin interoperabilidad lo que se pierde es la seguridad del propio paciente y la calidad de la asistencia sanitaria.

Igualmente, los ponentes estaban de acuerdo en que el valor real de la interoperabilidad no es sino la normalización de la información, de los códigos médicos, y para estandarizar esto, es necesario el respaldo de las instituciones. Por su parte, Juan Fernando Muñoz, subdirector general adjunto de Tecnologías de la Información en el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, ponía de manifiesto que “la verdadera pregunta es cuanta interoperabilidad necesitamos y hasta que punto según el escenario”.

La interoperabilidad según los escenarios

“Tenemos que dar la interoperabilidad que nos pide el profesional y el ciudadano, y eso depende también del escenario”, era la respuesta de Carlos Gallego, de la Fundación TICSalut, a la pregunta de que tipo de interoperabilidad se precisa actualmente. Esta cuestión la matizaba Selene Indarte, gerente informática médica de SUAT SC en Uruguay, que explicaba que “la interoperabilidad ha de ser escalable, ahora puede que sólo se necesite a nivel interno, pero es necesario preparar el sistema para que se pueda escalar en el futuro”. Igualmente, la posibilidad de estandarizar esta información, no sólo supone un gran avance en la consulta de la historia clínica digital fuera del lugar de residencia, sino que también permite a muchos profesionales poder tener datos sobre la salud de los pacientes en una región o en un país, además de permitir tener datos manejables para poder evaluar el propio sistema. Incluso, poder conseguir lo que aun no se ha logrado, que es conectar los datos entre la Sanidad pública y la Sanidad Privada.

Pero no todo son beneficios y buenas noticias. Juan Fernando Muñoz, también insistía en que había que medir el coste-efectividad de la implantación de este sistema en todos los servicios, ya que “la igual que hay fármacos que son muy buenos, pero son muy caros y no son asumibles, con esto pasa lo mismo, y hay que tener en cuenta que la portabilidad también resuelve muchas cosas”, explicando que hay que centrarse en el trabajo que sea más esencial y más efectivo. Sin embargo, el representante ministerial, si que agregaba que “de todos modos, el sistema no es sostenible sino avanzando hacia esto”. El otro de los retos es el de conseguir involucrar a los clínicos en este proceso.

Según exponía Joan Manuel Buades, representante del Servicio de Salud de las Islas Baleares, a veces se rechaza el cambio, pero hay que tener en cuenta que los clínicos están sometidos a una gran presión asistencial y a veces carecen de toda la información, y no siempre se tiene el tiempo y los recursos para pensar en lo que suponen estos cambios. Por ello pedía tiempo para que los clínicos se unan a estas iniciativas, que pueden aportar mucho a su trabajo, aunque ahora piensen “que es cargarles con más trabajo”.

 Fuente: Silvia C.Carpallo. El medico interactivo