Por Nicolás Parada 

Patricia D’Aste es la presidenta de la Asociación Argentina de Auditoría y Gestión Sanitaria (SADAM), entidad que organiza el tercer Congreso de Auditoría en Salud.

En diálogo con E-Health Reporter Latin América contó su perspectiva sobre la implementación y el desarrollo de tecnologías en Argentina, el escenario futuro al que se enfrentará el sector salud, y los objetivos del congreso, que se llevará a cabo el viernes 29 de agosto en Buenos Aires. 

La inversión en tecnología en el sector salud, ¿hoy en día es una necesidad?

Sin la menor duda, invertir en tecnología es probablemente el emergente más importante que tiene el sector de la salud pública y privada.

En los ’90 y durante la primera década del 2000, hubo un predominio de inversiones en infraestructura e imagen institucional. Hoy por hoy, las instituciones le están dando prioridad a las nuevas tecnologías; es un emergente que va a tomar un protagonismo relevante en las inversiones en el sector, ya sea en historia clínica electrónica (HCE), tableros de comando, cuadro de mando integral, modelos de control de gestión o integración de información clínica con información de gestión. Pero nuestro objetivo no es solamente beneficiar a las instituciones o a los profesionales de la salud sino centralmente beneficiar a los pacientes. 

Las empresas de salud tienen una convicción mucho más potente de que la tecnología no es una moda ni una inversión que los hará lucir más interesantes frente a los financiadores sino que está ligada a un tema de competitividad.Hay un correlato directo entre la inversión tecnológica y la mejora en los tratamientos de los pacientes.

Actualmente, en Argentina, la HCE de los pacientes no se comparte entre los distintos centros asistenciales, ¿cómo afecta esta fragmentación de datos?

No hay una fragmentación de la historia clínica, sino varias historias de un mismo paciente.

No veo posible, en este tiempo, que tengamos una historia clínica electrónica unificada en este país. Primero, por una cuestión de diseño: la historia clínica, desde lo tecnológico y desde los contenidos, debería ser homogénea u homogeneizable. 

En la actualidad, nadie le pregunta al de al lado qué está diseñando o qué formas exportables tiene que puede ser tomado por otros sistemas; nadie está regulando esto. Quizá las autoridades deberían comenzar a determinar códigos comunes, cómo establecer bases y plataformas mínimas a través de las cuales, en un futuro, podamos construir herramientas a través de la exportación de datos o algún otro mecanismo, herramientas de aprovechamiento de la información duradera en las bases de la institución.

En realidad, la historia clínica le pertenece al paciente. Lo que deberíamos re-pensar es cuánta de esta información sirve para su futura información; quizá hay un conjunto básico de datos que sí tenga sentido poner a disposición entre instituciones públicas y privadas, pero no todos.

Cuando estuvimos en la Universidad de Harvard nos anticiparon que el porcentaje de utilización de la HCE por parte de los médicos del país llegaba de un 11 a un 15%, es decir, el nivel de adoptantes no es generalizado como a veces tenemos la sensación. No es que no guardan información dentro de bases de datos, sino que hay una guarda parcial de datos.

¿En qué momento cambió la idea de que la auditoría no se limita a la facturación y empieza a contemplar a las TIC?

Por mucho tiempo se consideró a los auditores como meros ajustadores de la facturación de un financiador. En nuestro primer congreso, en el año 2012, lo primero que nos propusimos fue abordar el nuevo rol del auditor, porque el auditor relacionado a la facturación era una simplificación y un empobrecimiento de la especialidad.

La auditoría hoy contempla no solamente aquello que se ha hecho con un paciente sino también la correlación diagnóstica, los protocolos de seguimiento clínico, la auditoría interna, la gestión de riesgos, los programas de seguimiento de pacientes crónicos. También tiene un campo relacionado a la calidad institucional, y ya no estamos hablando de facturación sino de corrección o adecuación de los procesos.

La auditoría es un trabajo de red interdisciplinaria que ofrece eficiencia, mejor utilización de los recursos disponibles, disminución de las tasas de errores y de las brechas de atención, y mayor optimización de los recursos tecnológicos disponibles dentro de las instituciones.

SADAM considera a las TIC como un elemento relevante, ¿desde cuándo promulgan ese concepto?

El primer congreso se llamó “TICS y TIP”, jugando con la idea de que hay que adoptar herramientas informáticas como una parte central de la estrategia competitiva de la empresa pública o privada, pero la adopción de estas herramientas no es una unificación con la concepción antigua de la empresa sanitaria sino es una nueva generación. 

Una institución no es más moderna porque enchufamos un aparato con un software determinado sino que requiere de la formación de un recurso humano para trabajar con esta herramienta y así sacarle el mayor provecho posible.

Una buena herramienta abrevia tiempos, hace que el diagnóstico aparezca más rápido y que el médico pueda tomar decisiones más oportunas y acertadas, todo esto siempre en beneficio del paciente.

Pero estos cambios no son mágicos, se trata de un cambio generacional en la forma de gestionar que depende de la capacitación del recurso humano.

El control y la evaluación, ¿deben ser un aspecto más de la gestión médica?

Sí, porque la evaluación y el control mejoran la práctica médica y permiten evaluar las evidencias que aportan determinados tratamientos, conocen de antemano cuáles son los parámetros y protocolos que acompañan el tratamiento de una determinada afección.

¿Cuáles son los objetivos del tercer Congreso de Auditoría en Salud?

El objetivo de este congreso está centrado en volver a poner sobre el tapete todo lo que las herramientas, no sólo las TICs, han innovado en los distintos campos.

La idea es plantear cuáles son las necesidades de tecnologías que tienen las instituciones de salud pública y privada, cuáles son las necesidades que el servicio de salud puede reconocer para la innovación.

Intentaremos respondernos si las innovaciones deben aparecer dentro de las instituciones por motus propio, si cualquier innovación merece ser financiada, y cuáles son los criterios para incorporar innovaciones tecnológicas  dentro de los sistemas de salud.

¿Qué perspectiva tiene sobre el desarrollo de las TIC en Salud en Argentina y América Latina?

La utilización de TIC es una plataforma en despegue. En el futuro van a haber muchas y nuevas tecnologías en un escenario más ligado a lo mobile, el acceso del paciente al dato a través de portales y de herramientas más customizadas.