Un informe del Emergency Care Research Institute (ECRI) resalta las diez tecnologías emergentes más innovadoras del 2015. En el documento, titulado Top 10 Hospital C-Suite Watch List, el instituto sostiene que estos productos demandarán atención y planeamiento dentro de los próximos 18 meses. ¿El objetivo? Promover la seguridad de los pacientes y la rentabilidad del cuidado de la salud.

1. Los robots desinfectantes podrían ser la solución contra los virus intrahospitalarios e incluso ya están siendo testeados en algunos hospitales de Estados Unidos. El mecanismo utiliza luz ultravioleta o vapor de peróxido de hidrógeno para completar los controles de protocolo que todavía no han podido combatir los organismos resistentes.

2. Las impresoras tridimensionales se están desarrollando con tres objetivos: realizar modelos anatómicos de un paciente específico para planificar y practicar cirugías delicadas antes del procedimiento real, fabricar implantes personalizados, y crear órganos y tejidos humanos al estratificar células.

3. El software Middleware permite la comunicación y el envío de información entre dos sistemas diferentes de alarmas médicas, facilitando la automatización de la documentación clínica y el acceso de las mismas en nuevos soportes, como celulares y pagers. 

4. La implementación de las clínicas después del alta hospitalaria busca crear una transición menos agresiva entre el hospital y el hogar del paciente, donde el seguimiento médico reduciría la posibilidad de una recaída evitable.

5. Los realizadores de Google Glass están desarrollando aplicaciones relacionadas a la Salud. Pensadas para cirujanos, permitirían a los profesionales acceder de forma manos-libres a información clínica durante un procedimiento quirúrgico e, incluso, realizar consultas remotas a otros especialistas -quienes recibirían las imágenes que ve el doctor a través de los anteojos-.

6. Destinados a aquellos pacientes que tienen contraindicada la cirugía bariátrica o que no quieren exponerse a la misma, los dispositivos anti-obesidad funcionarían sin alterar permanentemente el tracto gastrointestinal. Tres modelos están en etapa de desarrollo: el implante Maestro System for VBLOC, que trabajaría como un bloqueo del nervio vago; los globos ReShape Duo, dos esferas ubicadas en el estómago para limitar su capacidad; y la “manga” EndoBarrier, sesenta centímetros de fluoropolímero impenetrable que se coloca en el intestino delgado y bloquea parcialmente la absorción de nutrientes.

7. La creación de un Centro Oncológico para Adolescentes incita a una atención más personalizada para los pacientes de entre 15 y 24 años.

8. El transplante de microbiota fecal busca restablecer la diversidad microbial normal en el colon, tratamiento contra la bacteria clostridium difficile, transferiendo materia fecal de un paciencia sano a uno enfermo.

9. Destinado a pacientes diabéticos tipo 1, el páncreas artificial sería capaz de restablecer la homeostasis metabólica antes de que se produzca hipoglucemia. El sistema detendría automáticamente el envío de insulina desde la bomba una vez que el sensor de glucosa alcance un valor predeterminado y el paciente no responda a una alarma.

10. La evolución de los sensores portátiles se traduce en su menor tamaño y permite que tanto pacientes sanos como pacientes enfermos monitoreen sus signos vitales desde el hogar, sin necesidad de internación hospitalaria. En forma de pulsera, parche o dispositivos que captan las señales desde la cabeza, estos productos están pensados para enfermedades específicas, como diabetes o cardiovasculares.

A su vez, en un informe complementario titulado Top 10 Patient Safety Concerns for Healthcare Organizations 2015, el ECRI enumeró las diez problemáticas principales en el sistema de salud actual que ponen en riesgo la seguridad del paciente:

1. Configuración inadecuada de las alarmas de los sistemas informáticos médicos.

2. Integridad de los datos: información errónea o pérdida en las historias clínicas electrónicas y en los dispositivos electrónicos personales.

3. Gestión de la violencia del paciente.

4. Mezcla de las líneas intravenosas, que conduce a una mala administración de medicamentos y soluciones.

5. Eventos de cuidado coordinado relacionados con la composición de medicamentos.

6. Fallas al realizar controles dobles de forma independiente.

7. Eventos relacionados al uso de opioides.

8. Reutilización inadecuada de endoscopios y otros instrumentos quirúrgicos.

9. Traspasos inadecuados relacionados al transporte del paciente.

10. Errores en los medicamentos relacionados a la confusión entre libras y kilogramos.