A menudo resulta incómodo realizarles chequeos de rutina a los niños. Instrumentos metálicos, fríos y poco amigables, pueden entorpecer el análisis clínico. Pero dos jóvenes croatas encontraron la solución: un osito de peluche con sensores que registran datos sanitarios de forma velada y divertida.           

El muñeco, llamado Teddy The Guardian, oculta en sus patas sensores capaces de medir la temperatura, el ritmo cardíaco y el nivel de oxígeno en sangre de los niños. 

A su vez, en pocos segundos, puede enviar los resultados que obtiene a un teléfono celular, ya sea de médicos, enfermeras o padres. Y luego, una aplicación traduce estos datos, grafica los valores en el tiempo, y advierte cuándo es necesario repetir la medición. Además, el osito tiene un corazón plástico que se ilumina con diferentes colores según la temperatura del niño, y que incluso palpita en sintonía con los latidos del corazón del pequeño.          

La idea del proyecto, que en 2013 ganó el premio Venture Out Challenge del Banco Mundial, es que los niños jueguen con el osito sin enterarse del monitoreo, más que nada para evitar situaciones de estrés.

Teddy se está imponiendo en la industria sanitaria infantil como la innovación del momento; de hecho, en 2014 fue presentado en la feria Consumer Electronics Show (CES) de Las Vegas, Estados Unidos. 

Actualmente, el dispositivo se está usando de forma experimental en hospitales de Croacia, Bosnia, Reino Unido y Estados Unidos. Y mientras tanto, sus creadoras –Josipa Majic, informática, y Ana Burica, economista- aguardan autorizaciones y certificaciones para poder comercializarlo al público general.