Por Paulina De Cesare

En el siglo en el que la información parece ser el capital más valioso, en materia de eHealth queda mucho por hacer para compartir conocimientos. El doctor y profesor Carel IJsselmuiden, director ejecutivo de Council on Health Research for Development (COHRED), está convencido de que hay mucha información disponible que no se está compartiendo y utilizando correctamente.

En el área de la eHealth, ¿a qué desafío hay que prestarle especial atención?

El potencial de la eHealth para mejorar los sistemas sanitarios se basa en dos puntos: el acceso a la información y el manejo de quienes intercambian información. La mayor parte del trabajo realizado en el área se ha focalizado en el desarrollo de tecnologías centradas en el paciente, como la telemedicina; y si bien está claro que es una práctica necesaria, considero que tanto la información manipulada como el uso de esta información son limitados. De hecho, por lo general, la información sólo se transfiere y se condiciona.

Implementar telemedicina es genial si hay una fuente experta de un lado, una buena infraestructura eHealth en el medio y un centro de atención del otro. Hay que preguntarse qué tipo de información necesitamos y cómo podemos asociar los diversos sistemas de salud para lidiar con los problemas que se enfrentan en diferentes países. La innovación debe darse en relación a cómo se usan esos datos.

¿Existe un problema de prioridades, entonces?

Exacto, en la determinación de las mismas. En COHRED apoyamos la investigación y la innovación del sistema de salud. Además nos enfocamos en ayudar a ciertos países para que determinen sus diversas prioridades y encuentren a los actores indicados del sector privado para resolverlas. Si existiera una vía directa para comunicar las prioridades latentes, notaríamos una gran diferencia a la hora de decidir en qué invertir esfuerzos y recursos. Para mí, ese canal ya existe y no requiere de una tecnología avanzada.

La falta de acceso a la información desde determinados sectores, ¿representa un problema?

Sí, tenemos que tener en cuenta que en la era de los datos aquellos que los procesan son los únicos beneficiados -y no siempre los ponen a disponibilidad de todos. Por un lado está el sector privado, es decir, las grandes corporaciones de seguro médico, por ejemplo, que poseen una gran cantidad de información privada de sus clientes y no para mejorar el servicio de asistencia médica, sino para generar una mayor ganancia. Y también existen otros sectores, como el militar, que tampoco comparten la información obtenida.

Además, cabe destacar que hay una gran problemática en cuanto al costo de compartir información respetando los términos de confidencialidad; hasta la comparación de datos es cara. Un claro ejemplo de esto es la acción en las grandes catástrofes, naturales o no, donde uno se encuentra con muchos deseosos de compartir cierta información pero nadie haciéndolo. En un desastre natural típico están presentes ONGs, el sector gubernamental y diversas empresas del sector privado, todos recolectando su propia información sin compartirla con los otros. Por lo que, para poder implementar una respuesta eficiente y eficaz ante una catástrofe, se debe hallar una forma innovadora de compartir la información.

Justamente para esto COHRED desarrolló HealthResearchWeb.org, ¿de qué se trata?

El proyecto consta de crear una plataforma en la que cada país pueda subir información sobre sus sistemas de investigación y sus prioridades a tratar; deseamos convertir esta plataforma en una suerte de Wikipedia de acceso global, pero el proyecto carece de financiación.

El cometido del programa, en sí, es demostrar cómo la investigación y la innovación pueden ayudar al desarrollo del sistema de salud de América Latina, que creo que debe mejorar. Me parece que ven al área de investigación como un área limitada a la producción de medicamentos o nuevos instrumentos y tecnologías de diagnóstico y no como un área potencial de inversión de hasta el tres por ciento del PBI. Hace cuatro o cinco años existía una gran determinación para alcanzar una inversión de 0,5 por ciento del PBI en el área de ciencia y tecnología y, en la actualidad, son muy pocos los países de la región que llegan a ese pequeño porcentaje. Creo que lo más importante que deben hacer allí es comprometerse a reconsiderar la utilidad de la ciencia y la tecnología en el campo de la Salud y verla como un área determinante para invertir y mejorar su capacidad, tanto de innovación como económica.

¿Qué medidas políticas deberían tomarse en América Latina para invertir más en investigación?

Considero muy importante el programa de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que -espero- será implementado este mes. A partir de entonces, suponemos que habrá más interés en invertir en tecnologías para crear programas destinados a la investigación en el área de la Salud. De hecho, con otras siete organizaciones editamos una publicación para que los ODS llamen más la atención en las áreas de salud destinadas a la información, investigación e innovación. Aun así, dado que los ODS dependen de los Estados miembros, son los gobiernos quienes decidirán qué es importante.