Si bien el sistema de facturación de consultas telefónicas está desarrollado e instalado en países de Europa y Norteamérica, en la Argentina su difusión hasta ahora era inexistente. Las características del sistema de salud, la formación de los profesionales, los honorarios actuales y la proliferación de los celulares y su conectividad hacen que la utilización del teléfono como recurso terapéutico sea cada vez mayor. Ante esta demanda de la población, los médicos han optado por realizar seguimientos, indicaciones y hasta tratamientos a
través del aparato celular. La comodidad del paciente tiene su riesgo en la imposibilidad de realizar un diagnóstico certero por la falta del examen físico, pero esto puede ser subsanado si la consulta telefónica es una consulta de seguimiento o se limita a la recepción de resultados en lugar de una de segunda vez presencial.

La conectividad exagerada que permite describir al instante las actividades de un universo poblacional enorme hasta ahora no han sabido ser utilizadas como una ventaja para el médico y su práctica diaria. ¿Conocer por facebook el itinerario de un adolecente puede ser utilizado como herramienta terapéutica por su psicólogo a la hora de tratar un trastorno psicológico?. ¿Un mail desde un smart-phone cuando una embarazada no puede concurrir a la consulta, puede facilitar o perjudicar el control prenatal?

Un punto importante a considerar es el honorario profesional. Muchas de las prácticas mencionadas no son consideradas como prácticas médicas sino simplemente la consecuencia y las ventajas (o desventajas) de estar conectado con sus pacientes de diferentes formas, excediendo la simple consulta de consultorio. Esto lleva a que no sean contempladas como un acto médico y que por lo tanto el profesional no exija su pago.

Desde septiembre de este año, existe en la Argentina una empresa que brinda un servicio que permite facturar las prestaciones que los médicos realizan desde sus teléfonos
a sus propios pacientes.

El sistema se basa en la reserva del número privado y a través de un call center, transformándose esta empresa (ConsultaMás) en un intermediario que le permite al médico
facturar esa llamada. Este tipo de sistemas está ampliamente difundido en los Estados Unidos, donde es impensable que un profesional atienda su teléfono celular para una consulta en forma gratuita. No obstante, es importante remarcar que la salud en dicho país es concebida diferente y las regulaciones sobre todo el seguro médico no accesible a la universalidad de la población son el medio ideal para el desarrollo de empresas prepagas telefónicas (Tell-A-Doc, entre otras). En Europa, sobre todo en Francia, los recursos telefónicos se utilizan en la consulta diaria como complemento de la presencial y esto hace
que su facturación mediante empresas que intermedian genere un incentivo más al
profesional para que este ofrezca su teléfono celular (A2billing).

Los procesos novedosos como éste, en la Argentina han encontrado resistencias iniciales, si bien muchas clínicas pueden llegar a adoptar el producto, en algunos casos como recurso que les permite diferenciarse del resto ofreciéndoles a sus afiliados un producto nuevo, no deja de ser evaluado con recelo. En otros casos si bien puede servir como generador de recursos sanatoriales extras, ofreciéndole cierta cobertura al médico que lo desea emplear,
la sensación de mercantilismo exagerado puede limitar su uso hasta una difusión mayor.

Siendo concebido el sistema para, por un lado que no se produzcan abusos por parte de los
pacientes en una utilización exagerada y por otro, al facturarla, muchos más profesionales se verán tentados a ofrecer su teléfono celular, y dejarán de derivarse a los pacientes a la guardia como primera alternativa ante una dolencia.

Resta saber cómo tomarán los financiadores del servicio de salud este nuevo sistema, aunque probablemente les permita bajar los costos a mediano plazo, sobre todo en consultas innecesarias a los servicios de guardia o en consultas presenciales a los consultorios médicos.