Un equipo de jóvenes ingenieros biomédicos de diferentes nacionalidades está trabajando en el desarrollo de un dispositivo que mide el nivel de leucocitos en sangre a través de la piel. Se trata de Leuko, un proyecto llevado adelante por profesionales de diversas instituciones: la Universidad de Boston, el Hospital General de Massachusetts, el Hospital Universitario de Fuenlabrada de Madrid, la Universidad Politécnica de Madrid  y el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de España.

El objetivo del dispositivo es contar glóbulos blancos en tiempo real sin la necesidad de realizar un análisis de sangre y trabajaría de forma similar a los pulsioxímetros. Este aparato portátil combina un sensor óptico con diversos algoritmos y detecta, a su vez, el nivel de leucocitos en el torrente sanguíneo.

¿Cómo funciona?

  1. El sistema proporciona iluminación LED oblicua y, al iluminar a una determinada frecuencia, la luz es absorbida por la hemoglobina en los glóbulos rojos.
  2. Los leucocitos aparecen como pequeñas partículas transparentes.
  3. Los algoritmos reconocen esta actividad y los cuantifica.

El leit motiv de desarrollar esta nueva herramienta es que los pacientes en tratamiento con quimioterapia puedan medir el estado de sus defensas de forma rápida y sencilla cuantas veces sea necesario.

La idea surgió en el año 2013 mientras el equipo realizaba una estancia clínica en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde constataron que la inmunosupresión es el principal efecto secundario en los pacientes bajo este tratamiento. De allí nació la necesidad de crear un dispositivo no invasivo que detectara la leucopenia de forma temprana para actuar rápidamente y evitar sus consecuencias.

Actualmente, el grupo de trabajo se encuentra desarrollando tres prototipos diferentes. A principios de 2017, se podrá tener obtener un primer producto en fase beta disponible para aquellos que quieran comprarlo a través de plataformas de crowdfunding. Pero recién en el 2019 se podría desarrollar un producto final que cumpla con las regulaciones europeas para comercializarlo abiertamente.

Los profesionales a cargo de la investigación y del desarrollo son Carlos Castro, Ian Butterworth, Álvaro Sánchez, Aurélien Bourguard y Luis Soenksen. La financiación destinada al proyecto es de 400 mil euros, aportados por Madrid-MIT M+Visión, el Centro de Futuras Tecnologías contra el Cáncer de La Universidad de Boston y la Fundación Wallace H. Coulter.