Las enfermedades cardiovasculares causan muchas muertes que se podrían evitar mediante un diagnóstico precoz, pero los equipos de diagnóstico cardiovascular suelen ser de uso complejo y su coste queda fuera del alcance de la mayoría de la población.

El electrocardiógrafo patentado por investigadores del grupo de investigación de Instrumentación, Sensores e Interfaces (ISI) de la UPC, encabezados por Ramon Pallàs, permite obtener un prediagnóstico cardiovascular —con resultados más exactos que los actuales— en menos de 60 segundos y comunicarse desde cualquier lugar donde haya cobertura de telefonía móvil.
Este vigilante del corazón, denominado CardioSense, detecta el electrocardiograma (la señal convencional que describe la actividad eléctrica del corazón) y la onda de pulso arterial (relacionada con la elasticidad de las arterias) midiendo a partir del contacto con las manos o los pies, a través de dos pares de sensores metálicos. Unos sensores que se pueden colocar en fundas de teléfono móvil, tabletas, correas de reloj, básculas, volantes o manillares o cualquier otro dispositivo con tecnología inalámbrica que se pueda coger, sujetar y tocar a la vez con dos extremidades.

Asimismo, el nuevo sistema se puede incorporar en otros aparatos que usan sensores similares, tales como los analizadores de masa corporal que miden entre las manos de manera autónoma o bien los que están incorporados en básculas; en este último caso, el método es válido también si se mide a través de los pies, lo que permite aplicarlo en básculas de farmacias.

Actualmente en el mercado ya hay pequeños electrocardiógrafos que permiten obtener electrocardiogramas a partir de las manos y que se pueden usar cómodamente en casa, desde donde se transmite la señal a un centro de control. Esto permite la monitorización postoperatoria de pacientes y el seguimiento periódico de personas que tienen un elevado riesgo de sufrir un accidente cardiovascular. El método patentado por la UPC, a diferencia de los existentes, es el primero que, además de obtener la señal eléctrica, proporciona información sobre la función mecánica del corazón y las principales arterias (la onda de pulso arterial, que llega a un punto intermedio entre el corazón y la zona contactada por los sensores). Permite, por lo tanto, obtener un buen indicador de la contractilidad del corazón —capacidad de contraerse en una dimensión y de ensancharse en las otras— y de la elasticidad de las arterias a partir del intervalo de tiempo entre el electrocardiograma y la llegada de la onda de pulso. Así pues, complementa los actuales electrocardiógrafos sin añadir complejidad técnica ni de uso.

Además, CardioSense tiene otras ventajas, como por ejemplo, que puede utilizarse sin personal auxiliar, sin necesidad de aplicar ningún gel o crema y sin contactos con el tórax o cualquier otra parte del cuerpo que no sean las manos o los pies. El diagnóstico que se obtiene se puede comunicar a los especialistas médicos desde cualquier lugar con cobertura de telefonía móvil.