De la mano de la tecnología, la atención de la salud está cambiando a pasos agigantados. Pero no todos los países avanzan de igual manera ni tienen la capacidad de poder aprovecharla al máximo. Para evaluar el estado de situación, Philips dio a conocer los resultados de la primera edición de su Índice del Futuro de la Salud (FHI, por sus siglas en inglés), un amplio estudio internacional que explora cómo se posicionan las diversas naciones para superar los retos sanitarios a largo plazo a través de las tecnologías de integración y la atención conectada.

La investigación, que se ejecutará cada año en colaboración con una firma de investigación de mercado global independiente, esta vez se realizó de febrero a abril de 2016 en 13 países. Más de 2.600 profesionales de la salud y 25.000 pacientes fueron interrogados en Australia, Brasil, China, Francia, Alemania, Japón, Países Bajos, Singapur, Sudáfrica, Suecia, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y EE.UU. “El objetivo de contar con un FHI es avanzar hacia un sistema más accesible e integrado de salud mostrando los distintos niveles de preparación para asumir los principales retos en este sector, presentando los beneficios percibidos en relación a los sistemas de salud interconectados digitalmente y el intercambio de datos. Para esto se examina la percepción, los comportamientos y actitudes de pacientes y profesionales de la salud”, explicó a eHealth Reporter Daniel Mazón, Director General de Philips Healthcare, quien aclaró: “El FHI se calcula mediante la combinación –el promedio– de las respuestas de la encuesta cuantitativa de los pacientes y profesionales con preguntas sobre el acceso al sistema de salud; el estado actual de su país en la integración de la salud; y la adopción de la tecnología de atención interconectada”.

A cada país encuestado se le asignó una puntuación promedio en base a 100 (el índice va de 0 a 100 puntos). Con 65,3, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) lograron el puntaje más alto entre todas las naciones participantes en cuanto al estado percibido de preparación para beneficiarse de la integración a través de los sistemas de salud. Le siguieron los Países Bajos y China (con 58,9 y 58,1, respectivamente), mientras que Alemania, Brasil y Japón recibieron las puntuaciones más bajas en términos de preparación (con 54,5; 50,6 y 49 puntos).

“Un resultado claro del estudio es que la tecnología es una cuestión generacional, tanto para los profesionales de la salud como para los pacientes. En los países estudiados, los profesionales con menos experiencia y los pacientes más jóvenes son más propensos a ver, utilizar y compartir la información a través de tecnología interconectada que sus compañeros de mayor edad. Esto indica que la adopción aumentará en los próximos años en la medida en que una generación ‘digitalmente nativa’ crece cada vez más”, reflexionó Mazón. Y agregó contundente: “El 84% de los profesionales de salud y el 79% de los pacientes cree que la integración de los sistemas de salud puede mejorar la calidad de la atención”.

Si bien el sondeo muestra que los datos están proliferando, el intercambio sigue siendo un reto: a pesar de los avances hacia los registros médicos universales en algunos mercados, la gran mayoría de los pacientes (74%) informa tener que repetir la misma información a múltiples profesionales de la salud, y la mayoría (60%) también experimentó el hacerse varias veces las mismas pruebas. Además, y a pesar de que más de la mitad (57%) de los pacientes poseen o utilizan un dispositivo de cuidado conectado para monitorear diversos indicadores de salud, sólo un tercio de estos pacientes (33%) compartieron esta información con su médico alguna vez. Otro dato interesante es que la burocracia del sistema de salud es vista por el 54% de los profesionales y el 43% de los pacientes como una de las principales barreras para compartir más información e integrar a los sistemas de salud en sus países.

“Abordar los costos, los retos de implementación de tecnologías de salud interconectadas y las brechas de acceso al cuidado de la salud en América Latina es cada vez más crítico para asegurar un sistema eficaz en el futuro. Philips cree que las Alianzas Público–Privadas (APP) son fundamentales para hacer frente esto, de manera que el sector pueda satisfacer las necesidades y demandas futuras para la salud en toda la región, así como promover innovaciones que puedan tener un impacto en la vida de los latinoamericanos”, concluyó Mazón.

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