Por Natalia Ospina Vélez

Durante el evento y de principio a fin una cosa sí quedó clara: la tecnología es aliada indiscutible de los sistemas de salud. La razón es muy sencilla, a través de las TIC´s es posible identificar oportunidades, eliminar barreras, disminuir costos, mejorar los tiempos de respuesta y, por supuesto, ayudar a las instituciones a entregar valor mejorando la experiencia del paciente. Sin embargo, implementarla no es asunto fácil, pues es necesario, primero, que tanto los prestadores de salud como el Estado se apropien de la tecnología y no la asuman como un gasto. En segundo lugar, es fundamental que, el personal de la salud deje de verla como una amenaza, como ese fantasma que los va a reemplazar en un futuro cercano.

Y es que, para romper estos paradigmas, los expertos que se reunieron a discutir los temas fueron concretos y coincidieron en afirmar que con esta nueva revolución los costos van a continuar. “Todas las tecnologías nuevas incrementan costos y tenemos miedo a que nos vendan algo que no es útil. Sin embargo, hay algunas herramientas que no necesariamente aumentan costos y se pueden implementar vía tecnológica porque ya se sabe que funcionan, por ejemplo, el monitoreo de enfermedades crónicas. Sin duda, de la tecnología nos podemos agarrar para mejorar la salud de nuestros enfermos”, señaló Florencia Rolandi, asesora en salud de la Subsecretaría de Gobierno Digital del Ministerio de Modernización de Argentina.

Pero ¿cómo saber qué tecnología es útil y cuál no? Aunque la respuesta pareciera obvia, la selección no lo resulta tanto. Durante el debate quedó claro que apropiarse de la tecnología trasciende el simple hecho de comprarla, pues por sí sola no resuelve los problemas de salud ni de sostenibilidad. “El foco de esta transformación debe estar en la capacidad tecnológica de entregar información a los pacientes. Hay que preguntarse a quién se le va a resolver el problema, cuál es el entorno en el que se desenvuelve, qué problema tiene y cómo viven esos actores. No compremos tecnología sin antes haber entendido el problema”, apuntó Félix Rubio, director de ingeniería para la industria de valor de SAP Norte de América Latina en Colombia.

Por su parte, Jaime Calderón Herrera, director ejecutivo del Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud, IETS de Colombia, advirtió que, aunque el ser humano está fascinado con las nuevas tecnologías, su uso hay que racionalizarlo y basar la decisión de adquirirla en su costo efectividad, no en lo caro o barato que pueda ser. “Hay que hacer un uso inteligente de las tecnologías, nos demoramos mucho en implementar tecnología útil y compramos mucha basura tecnológica”.

Mejora la relación médico-paciente

Esa fue otras de las conclusiones a la que llegaron los expertos durante los dos días de realización del foro. La salud digital, sin duda, revolucionará el mercado, no solo por las herramientas que de ella puedan derivar sino por la cercanía que médicos y pacientes logren a partir de su uso. Así lo dijo Felipe Barjud, médico del grupo de informática e innovación del Hospital Israelita Albert Einstein de Brasil, al asegurar que a través del uso de algunas aplicaciones que hay disponibles en el mercado es posible mejorar, significativamente, el cuidado de la salud de las personas. Incluso, favorecer los procesos y flujos dentro de las instituciones, gracias a que la adquisición de datos a través del uso de algunas herramientas puede tornarse una solución más costo efectiva.

Y aunque los ejemplos son múltiples, un punto importante que destacó el especialista gracias al uso de la tecnología es la dosificación de los medicamentos. “La salud en la nube nos permite, por ejemplo, ayudar en la monitorización de la salud dentro de un hospital y así acceder de manera oportuna a los datos que necesita el médico. Si tenemos, por ejemplo, clara la información sobre la presión arterial de un paciente podemos tener control efectivo en la dosis de los medicamentos y así, por supuesto, optimizar su uso. Incluso, en otros casos, nos permite hacer análisis epidemiológicos, desarrollar acciones de prevención y monitorización, todo esto con el propósito de favorecer la salud de la población. Tener datos en la nube y herramientas para sincronizar la información nos permitirá, sin duda, identificar nuevas oportunidades”.

Lograr todo esto depende de dos acciones básicas: medición y seguridad. La primera para garantizar evolución, pues lo que no se puede medir no se puede mejorar. La segunda porque conservar los datos y la información no depende, precisamente, de la nube sino del manejo que cada usuario dé a las aplicaciones tecnológicas, “las fallas dependen del consumidor no de la nube en sí, pues por sí sola ella ya da garantías de seguridad en los datos”, concluyó Barjud.

Salud, digitalmente las más atrasada

Aunque debería ir al mismo nivel de otros sectores que avanzan a pasos agigantados en términos de tecnología, la salud va despacio, casi insegura, se niega a tomar riesgos. Y aunque esto último puede deberse a que se habla de vidas humanas, los emprendedores invitan a médicos e instituciones propias del sector a intentarlo, a generar más conexión entre los profesionales de la industria y las start ups.

Ariel Cortés Martínez, profesor investigador del área de administración de salud de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, reflexionó sobre el origen de las apps: la gran mayoría vienen de iniciativas individuales, de sectores ajenos a la salud, “el gremio le tiene miedo a hacer consulta por un dispositivo, el riesgo es un paradigma que hay que romper. Sin duda, las apps acercan al usuario a los médicos así que mi pregunta es ¿serán necesarios en el futuro tantos hospitales? La preocupación del paciente no está en el hospital sino en el lugar que frecuenta siempre. Así las cosas, el whatsapp, por ejemplo, podría ser una alternativa para acercar al médico con el paciente”.

En definitiva, innovar es la opción más segura y efectiva para el sector, por lo menos, así lo dicen quienes ven en las nuevas tecnologías la salida a la crisis que, en algunos países de América Latina, hay en términos de salud. “Tenemos que pensar en cosas diferentes, lo tradicional no está siendo suficiente para resolver las cosas complejas de salud. No hay camino de vuelta. Hay que usar metodologías más rápidas”, advirtió Jefferson Gomes Fernandes, director general de educación y ciencias del Hospital Oswaldo Cruz de Brasil.

¿Cómo lograr todo esto? La emprendedora Luisa Ribeiro, CEO y fundadora de Gema Ventures de Brasil, indicó que es importante que dentro de las instituciones haya un área de innovación externa para mirar lo que hay alrededor e inspirarse en otras soluciones que no están siendo pensadas en casa y han sido concebidas para industrias diferentes.

Por su parte, Javier Cardona, CEO de 1doc3 señaló que con estas innovaciones los ganadores son todos: pacientes y prestadores de servicios de salud. “La tecnología nos permite nivelar y en esto las oportunidades son para todos. Los perdedores serán los que crean que esto no está pasando”.

En conclusión, las start ups y el sector de la salud, deben convertirse en aliadas; no pensarse como amenaza sino como punto de apoyo; no como reemplazo sino como ayuda. Queda claro que con esta dupla y bajo el concepto de telesalud o telemedicina, además de aumentar el acceso a los servicios de salud se logra mayor rentabilidad, reducción de costos, así como seguridad y calidad en el servicio.

Y como concluyó Ariel Cortés Martínez, “hay que terminar con ese rompimiento entre el ecosistema científico e innovador”.