Desde mayo de 2015, 58 dermatólogos de 22 de las 23 provincias argentinas se sentaron frente a sus computadoras, escucharon presentaciones teóricas y discutieron casos clínicos reales de pacientes con psoriasis moderada a severa, una enfermedad que en América Latina afecta a 12 millones de personas. “Las sesiones son cada dos o tres semanas y, en promedio, se conectan unos 20 médicos por vez”, explicó a e-Health Reporter el Dr. Luis Mazzuoccolo, jefe de Dermatología del Hospital Eva Perón de San Martín, en el área metropolitana de Buenos Aires.

“A diferencia de los proyectos de telemedicina tradicional, el objetivo no es resolver casos puntuales a distancia sino formar recursos humanos en zonas alejadas de los grandes centros urbanos”, agregó el especialista.

La experiencia empezó a documentar sus frutos. En una encuesta a 22 profesionales que participaron de las primeras diez teleconferencias, y cuyos resultados acaban de ser publicados en la revista “Medicina (Buenos Aires)”, el 70% (15) declaró que había mejorado su capacidad para el cálculo de un índice de severidad de la psoriasis, la detección de la artritis psoriásica y la evaluación global de la enfermedad. También reportaron que habían acortado los tiempos para la interconsulta con pares y especialistas, y que la instalación y el uso de del software les había parecido sencillo.

La iniciativa confirma la creciente expansión en la región del proyecto ECHO (Extension for Community Healthcare Outcomes): un modelo de educación médica a distancia ideado en 2003 por el Dr. Sanjev Arora, de la Universidad de Nueva México, Estados Unidos, y que ha posibilitado tratar enfermedades crónicas, frecuentes y complejas de forma segura y efectiva en áreas rurales, desatendidas o sin especialistas suficientes para satisfacer la demanda de todos los enfermos.

Creada originalmente para facilitar la atención de pacientes con hepatitis C en zonas rurales de Nueva México, esta plataforma de telementoring ya se utilizó en más de un centenar de hubs para 55 enfermedades y condiciones en 22 países, incluyendo Irlanda, India, Kazajistán, Georgia, Australia y cuatro países africanos. Cada teleconferencia se realiza con un sistema de videoconferencia multipunto con el uso de un software gratuito (ZOOM), aunque se requiere que el coordinador realice una capacitación de una semana en Albuquerque para replicar el modelo.

En América Latina, la punta de lanza fue Uruguay. La Universidad de la República, en Montevideo, puso en marcha la iniciativa para el tratamiento de la anemia, el autismo, el cáncer cervical, la insuficiencia cardíaca, la hepatitis C y la formación en cuidados paliativos. También se lanzaron proyectos aislados en Venezuela (pediatría y embarazos de alto riesgo), Brasil (hepatitis C), Ecuador (endocrinología) y México (tuberculosis y consultoría de negocios).

Ahora, Argentina parece abrazar con entusiasmo el sistema y tiene planes para difundirlo en la región. Además de la experiencia en psoriasis (la primera en todo el mundo del proyecto ECHO en el campo de la dermatología), médicos del Hospital Italiano de Buenos Aires presentaron el año pasado en la revista “Journal of Medical Virology” los resultados preliminares positivos de la implementación del modelo para la atención de la hepatitis C. También arrancó este año su aplicación para enfermedades intersticiales del pulmón.

“La idea es avanzar a otros países, como Colombia”, anticipó Mazzuoccolo. “Es una excelente herramienta para salvar la brecha entre aquellos que manejamos tratamientos muy nuevos y quienes no lo hacen. Lo único que se necesita es que los colegas tengan conexión a internet. Y voluntad de aprender”.

Fuentes:

http://www.medicinabuenosaires.com/PMID/27959844.pdf

http://echo.unm.edu/