Por Matías A. Loewy

Aunque casi todas las instituciones de salud públicas y privadas de Uruguay ya están conectadas y probando la plataforma que habilita la implementación de una historia clínica electrónica nacional (HCEN), el desafío ahora es que empiecen a usar de manera efectiva esas herramientas. Así lo señaló en Buenos Aires el ingeniero Jorge Clastornik, director de la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información (AGESIC) de la Presidencia de la República de Uruguay, quien disertó en las XI Jornadas Universitarias de Sistemas de Información en Salud del Hospital Italiano.

“El desafío es que [las instituciones] empiecen a intercambiar historias clínicas. Pero para eso necesitas que alguien necesite visualizar las historias clínicas que otro tiene y que esté definido un ecosistema que lo viabilice”, dijo Clastornik en diálogo con e-Health Reporter.

Semanas atrás, el ministro uruguayo de Salud Pública, Jorge Basso, había anunciado que en 2018 “todos los usuarios podrán acceder de manera electrónica a su historia clínica”, pero Clastornik sostuvo que, más allá del desarrollo exitoso de una plataforma transversal que permite la conexión a todas las instituciones de servicios de salud, de la estandarización de protocolos y vocabularios, y del cumplimiento de los estándares por parte de los prestadores, “en la próxima fase tenemos que trabajar en el fortalecimiento del uso”.

En el marco de Salud.uy, uno de los programas especiales de AGESIC, ya se implementaron dos soluciones sectoriales o vectoriales vinculadas a esa plataforma central: una historia clínica oncológica y una red de imágenes de diagnóstico. “La primera está instalada en cinco instituciones y la segunda, en doce”, dijo Clastornik, quien añadió que en mayo pasado varias decenas de prestadores y proveedores participaron de un ejercicio de varios días (“Conectatón”) para evaluar “qué tan pronto estaban de conectarse”. “El resultado fue altamente positivo, ya que explicitó que desde el punto de vista de la interoperabilidad sintáctica estamos listos”, afirmó.

Con el objeto de fomentar el uso de esta herramienta digital, Clastornik puntualizó que existen dos o tres proyectos en marcha: “uno consiste en generar más verticales que lo viabilicen, por ejemplo, trabajando con el Fondo Nacional de Recursos, una aseguradora de segundo nivel en el país para las prestaciones de costo alto. También queremos promover el intercambio de eventos (por ejemplo, prestaciones) que sean auditables y costeables por el sistema integrado de salud”, dijo.

La experiencia de informatización y unificación de datos clínicos ya empieza a exhibir resultados concretos a nivel de los prestadores. El licenciado Miguel Angel García, gerente general del Sanatorio Mautone de Punta del Este, Maldonado, presentó en el encuentro datos del impacto económico que tuvo la decisión, en 2013, de implementar una historia clínica electrónica en la institución. El proyecto tuvo un costo de implantación de cerca de US$ 1,5 millones, financiado en gran parte por el gobierno, a lo que se suman gastos recurrentes en conceptos tales como mantenimiento y actualización del software.

Sin embargo, García informó que se están verificando numerosos beneficios tangibles e intangibles en distintos indicadores, que van desde la disminución del inventario de medicamentos (días de stock) y de las tasas de consultas ambulatorias y recetas por usuario hasta la liberación de espacio físico, la reasignación de recursos humanos, una mejor capacidad de negociar descuentos en la compra de insumos para pacientes crónicos, la reducción de las demandas judiciales por mala praxis y una baja en el flujo de papeles entre la sede central y los policlínicos de la periferia. Sólo en 2016 se lograron ahorros recurrentes del orden de los US$ 400.000, aunque la meta es llegar a duplicar esa cifra.

De acuerdo con Clastornik, el proyecto de historia clínica electrónica nacional se inscribe de manera coherente en el marco de las políticas públicas definidas por la Agenda Uruguay Digital, que ya tiene tres ediciones consecutivas desde 2007. Y su objetivo apunta a mejorar la calidad asistencial y, en el largo plazo, a consolidar un sistema de información sanitaria que le permita al Ministerio de Salud Pública tener políticas basadas en evidencias más sólidas. “Lo que necesitamos ahora es que todas las instituciones asuman de manera proactiva lo que el grupo Mautone ha asumido y que el intercambio de historias clínicas se vaya incrementando en el tiempo. En cantidad y en calidad”, concluyó.