En vísperas de un nuevo Día Internacional de la Mujer, reflexionamos sobre la desigualdad de género en salud y cómo la tecnología puede ayudar a abordar este desafío.
Por Rocío Maure
Uno de los principales aportes y aspiraciones de la salud digital es la democratización del acceso a la salud. Este objetivo es de especial interés para la realidad latinoamericana, donde el acceso oportuno y la continuidad en la atención siguen siendo un reto. Sin embargo, este problema no es solo económico, sino que también hay una incidencia del género: por cada 100 hombres hay 121 mujeres que viven en la pobreza en Latinoamérica y el Caribe y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 90% de las muertes de mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto en 2023, ocurrieron en países de ingresos bajos y medios.
En este contexto, y en vísperas de un nuevo Día Internacional de la mujer, vale la pena reflexionar sobre la desigualdad de género en salud y los desafíos que se deben afrontar para revertirla. Por un lado, las enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer (como de mama, cervicouterino, de tiroides y pulmonar) afectan mayormente al genero femenino y representan más del 50 % de las muertes de mujeres. Por otro lado, la salud materna debería ser un eje fundamental. Según los informes más recientes de la OPS, las causas principales de muerte materna en la región incluyen hemorragias graves, hipertensión, infecciones y complicaciones por abortos en condiciones riesgosas.
Asimismo, la desigualdad se remonta también a la investigación, ya que las mujeres suelen tener una menor representación en las primeras fases de los ensayos clínicos, donde se evalúa la tolerabilidad y seguridad de la dosis.
Ante estos escenarios, la falta de un enfoque de atención primaria de salud y de recursos para la prevención marca la diferencia, y la tecnología debe ser una herramienta para abordar estas brechas: un «acelerador» de equidad el sector salud.
Y si bien los avances ya son muchos (desde la telemedicina, que mejora el acceso y la atención de especialistas en áreas remotas; las plataformas digitales, aliadas tanto en el seguimiento de la salud reproductiva y materna, como en las estrategias de prevención, mediante monitoreos en tiempo real y fomentando un enfoque proactivo; hasta las nuevas soluciones basadas en IA que, aplicadas al diagnóstico por imágenes, están facilitando la detección temprana de tumores y la optimización del proceso de triage en emergencias) debemos seguir trabajando para mejorar la salud de las mujeres.
Por más que el término FemTech para definir la tecnología al servicio de la mujer se haya acuñado hace 10 años, aún queda mucho por explorar e implementar. Definitivamente, la salud digital puede ser un punto de inflexión para la desigualdad de género y, por tanto, es menester abordar este tema en las agendas de transformación digital.
Fuentes:
ONU – CEPAL: Accelerating Progress Toward Substantive Equality and the Care Society.
Ethics and Human Research Journal

