El día después de la pandemia: ¿cómo será la era post covid-19?

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Más allá de la visión optimista y la nostalgia de un mundo sin distanciamiento ni cuarentenas, la medicina actual debe plantearse cómo llegar al futuro cercano con la pandemia controlada. Esta crisis mundial demostró cuáles eran las principales debilidades de los sistemas de salud y, en muchos casos, impulsó una aceleración de las mejoras que debería sostenerse en el tiempo. ¿Cómo será la salud y cómo se utilizará la tecnología después de la pandemia?

Por Rocío Maure

            El SARS-COV-2 aún azota a todos los países de Latinoamérica y el fin de esta pesadilla parece lejano, pero las estrategias de vacunación y prevención de a poco mejoran el panorama. Si bien la propagación de cada nueva variante, como el caso de la Delta, y la amenaza latente de nuevas olas de contagios no permiten relajarse, es fundamental comenzar a planificar una salida conjunta. ¿Qué podemos hacer para controlar lo más posible esta pandemia? ¿Qué otros aspectos deberíamos priorizar para no descuidar los avances en materia de transformación digital que se estaban generando antes de la llegada de la COVID-19? Algunas regiones, como algunos países asiáticos, europeos y Estados Unidos, pueden aportar una visión casi futurista, necesaria para aprender las lecciones que transitaron ellos a medida que alcanzan la vacunación general.

            No es casualidad que, en el marco del congreso HIMSS & Health 2.0 Europe 2021 a comienzos de este mes, varios líderes y referentes europeos del sector salud hayan abordado estas cuestiones. Uno de los ejes del evento fue analizar cómo salir de esta crisis sanitaria mediante los datos y los avances científicos. Sin dudas, uno de los principales recursos para enfrentar este contexto son las soluciones de salud digital, entre ellas las herramientas analíticas y de información, así como las bases da datos de salud pública. “Tenemos la oportunidad de seguir desarrollando las soluciones que se han adoptado por necesidad ante la emergencia de la COVID-19 y aplicarlas para mejorar el bienestar, lograr una mayor equidad en torno a la salud y responder de forma más ágil ante nuevas enfermedades contagiosas”, afirmó positivamente Hal Wolf, CEO de HIMSS, durante la apertura del evento.

            La pandemia pone a prueba las sociedades y a los sistemas de salud. Definitivamente, la mejor forma de navegar una crisis es tener un sistema robusto y funcional desde los momentos previos a la emergencia. Así, solo es cuestión de adaptar esas estructuras a los nuevos desafíos. Un gran ejemplo es el caso de Israel, que durante la pandemia ostentó una gran estrategia de atención primaria y un sistema de salud universal, además de una importante infraestructura de salud digital. Gracias a esta base tan sólida, pudieron crear un modelo predictivo desde el inicio de la pandemia para identificar los grupos de mayor riesgo y también aplicarlo a la campaña de vacunación masiva que fue modelo mundial.

Una carrera contra las variantes

            En el futuro cercano, también se debe priorizar la vigilancia genómica, como advirtió el Dr Hans Kluge, director regional para Europa de la OMS, en el panel Moving beyond Covid durante el evento de HIMSS: “Aún no estamos a salvo, debemos mantener las medidas preventivas para la salud pública y debemos poner el foco en la secuenciación genómica de las variantes para que no nos tomen por sorpresa”. Gracias a los avances científicos y a todos los esfuerzos actuales por controlar esta enfermedad, las vacunas pueden evolucionar a la par de las variantes.

Por eso, la aparición de nuevas variantes no es el principal desafío para la profesora Sharon Peacock, Directora ejecutivo del Consorcio COVID-19 Genomics UK (COG-UK), sino que “el verdadero riesgo actual es el lento acceso a las vacunas a nivel mundial”.

            De todas formas, ambos referentes coincidieron en que la secuenciación del virus es vital para el control futuro de la pandemia, ya que brinda información que permite tomar acciones relevantes. El objetivo es detectar las variantes de preocupación que implican consecuencias graves a tiempo y actuar a partir de esos datos. La información actualizada no solo permite modificar las vacunas, sino también analizar la distribución geográfica de estas nuevas variantes y ajustar las campañas de vacunación de forma acorde.

El futuro exige acciones individuales

            El Dr. Kluge también insistió en la importancia de convencer a toda la población de vacunarse, a medida que avanzan las campañas. La participación individual deja de ser optativa para volverse necesaria. Algo similar ocurre con el uso de las aplicaciones de salud y las bases de datos de salud poblacional. Singapur encabeza el podio de participación pública en este tipo de iniciativas y se debe, en gran parte, a estrategias innovadoras. Un ejemplo muy claro es el proyecto de Zee Yoong Kang, Director de la agencia gubernamental para la Promoción de la salud de ese país, que aplica estrategias de videojuegos como incentivo. Si la persona actualiza y sincroniza la aplicación diariamente, recibe puntos que luego puede canjear por cupones de compra. De esta forma, los usuarios adoptan distintas conductas saludables, pero el especialista aclaró en la charla Entering a new era for Data-Driven Precision Health, que solo funcionan si son relevantes para cada individuo y si se adecúan a sus necesidades.

            La salud de precisión necesita estos datos y los determinantes sociales de la salud para, en un futuro cercano, hacer un viraje de los tratamientos agudos a los cuidados preventivos. Para lograr ese objetivo, la transformación digital juega un papel fundamental y, de hecho, es el foco actual de distintos países europeos. Por ejemplo, el sistema de salud británico (NHS, por sus siglas en inglés) busca potenciar los entornos digitales para tener mayor información disponible a través de sensores ambientales, aplicaciones de autoevaluación, entre otras estrategias, para aprovechar la información disponible. Por su parte, Austria busca integrar el conocimiento científico con los datos del laboratorio para minimizar los errores en el diagnóstico y prevenir daños al paciente. Cuanto mayor sea la participación individual en las conductas saludables y la recopilación de datos, mejores serán los resultados clínicos y económicos.

            El factor económico, justamente, debe considerarse, ya que pronto deberíamos aspirar a “financiar la salud en lugar de la enfermedad”. Así lo propone el Dr. Janne Cadamuro, patólogo clínico del Hospital Universitario de Salzburg, Austria. Para enfocarse en la medicina preventiva, se debe apelar al interés de la población en tener una actitud proactiva hacia la salud. Además, se debe hacer hincapié en generar confianza en las nuevas estrategias y tecnologías, ya que incluso en medio de la crisis actual, muchas personas desconfían de las medidas contra la COVID-19. “Si no podemos convencer a las personas con hechos, debemos motivarlas de otras formas: quienes lleven una vida sana, tendrán menos gastos relacionados a la salud”, explica el investigador.

            En medio de las noticias de nuevas producciones de vacunas, de avanzados convenios de investigación y de mejores estrategias de testeo, es posible ver la luz al final del túnel. Para eso, es primordial que las naciones fortalezcan los lazos de confianza con su población para establecer estrategias sólidas, aumentar la aceptación de las medidas sanitarias y avanzar en conjunto a nivel regional. Asimismo, la tecnología ha demostrado ser una aliada muy valiosa durante la pandemia y supo ganar su lugar en el centro de las planificaciones a futuro. Es el momento de planificar a mediano plazo e, idealmente, lograr un escenario distinto para abordar nuevas emergencias.

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