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Informatización en tiempos de pandemia: la experiencia de dos hospitales latinoamericanos

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Por Silvia Pardo

Siempre se dice que crisis es igual a oportunidad. Nunca mejor aplicado en estos momentos de pandemia por el coronavirus. La informática en salud siempre ha sido un excelente soporte en emergencias y catástrofes y hoy es protagonista.

Ante la emergencia del COVID-19 a nivel mundial, declarada pandemia por el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de marzo de este año, se activaron distintos protocolos y estrategias para enfrentarla.

Entre ellas, se destaca la necesidad de información y de atención de los pacientes que obligó a incrementar las fuentes de comunicación no presencial, a partir de la gran cantidad de recursos relacionados con las tecnologías de la información.

El Dr. Alejandro Mauro, Jefe del Departamento de Informática Biomédica de Clínica Alemana de Santiago cree que “luego de esta pandemia la palabra telemedicina va a dejar de existir y va a quedar solo la palabra medicina.”

Según el especialista, “los médicos que antes tenían reparos para la teleconsulta, hoy llaman todos los días para ser activados; la organización que poseía objeciones para el acceso remoto, solicita conectar a todos los profesionales; las reuniones que antes solo podían ser presenciales, se han hecho online de forma habitual y, por último, la educación que siempre fue sincrónica tuvo un giro asincrónico. Un virus está produciendo la conversión digital en salud, estamos cambiando los hábitos analógicos de los profesionales de la salud por hábitos digitales saludables, que persisten en el tiempo”.

Así, los sistemas de salud despliegan todo su potencial en el uso de diversas tecnologías, como telemedicina, teletriage, portales de salud, historia clínica electrónica, diagnóstico por imágenes basado en Inteligencia artificial y sistema de visualización y análisis de datos que se adaptaron y adaptan para ofrecer la mejor repuesta a este dinámico escenario.


Cómo se enfrenta la pandemia desde la informatización

El Hospital Italiano de Buenos Aires (HIBA), cumpliendo con los nuevos protocolos, tomó diversas medidas para garantizar la atención de los pacientes, la seguridad de sus trabajadores, y la maximización de sus recursos. El Dr. Daniel Luna, jefe del Departamento de Informática en Salud del Hospital, explica que se priorizó la automatización y optimización de los canales de comunicación con los pacientes, como la historia clínica electrónica, el chat a través del Portal Personal de Salud (PoPeS) y un chatbot para responder las preguntas más frecuentes de la comunidad y otorgar turnos. Además, se implementó un sistema de telemonitoreo (signos vitales y sintomatología post consulta) y el paciente puede acceder desde su Portal Personal de Salud  a diferentes instructivos de automonitoreo, cargados en su HCE por el médico tratante para evitar exponerse a salidas innecesarias de su domicilio.

“Hay muchas herramientas disponibles, pero en este momento se debe recurrir al sentido común para realizar un diagnóstico precoz, evaluar las consultas y dar información con los sistemas que ya existen. Tomamos la decisión de ser ágiles, rápidos y brindar respuestas”, afirma el Dr. Luna.

Por otro lado, el Dr. Alejandro Mauro, asegura que en la Clínica Alemana de Santiago la crisis obligó a cambiar en un mes los hábitos analógicos a digitales, transformó el seguimiento de casos, habilitó la teleconsulta, la supervisión de urgencia, creó nuevos procesos en el envío de resultados; incluyó herramientas de comunicación para reuniones clínicas; creó un dashboard especial para el Ministerio de Salud de Chile (Minsal), obligó a la reconversión de espacios físicos, el control sobre el cuidado del personal, y la reconversión de los médicos a hábitos digitales.

Una de las primeras medidas en cuanto a la información para el paciente, fue crear un sitio web de información cambiante. Los resultados de laboratorio redirigen a los pacientes testeados a esta página web para informarse sobre las conductas a seguir.

Se generó, además, una encuesta RedCap web pública para derivar a urgencias a todo paciente sospechoso, con el objeto de que no pongan en riesgo a los demás pacientes y personal sanitario en otros sectores.

Carlos Otero, jefe de informática Clínica del DIS-HIBA, explica el rol de los sistemas de información que abarcan desde la captura, almacenamiento, registro y codificación del dato clínico sobre la nueva enfermedad en la HCE, hasta el desarrollo de sistemas de soporte para la toma de decisiones y los pedidos automatizados de estudios y resultados.

“La HCE es la puerta de entrada a todo lo que ocurre con la salud del paciente”, afirma el especialista y agrega que “con esta herramienta es posible identificar a los grupos de riesgo; esta información puede ser consultada por los profesionales de la salud, se refleja en el sistema de administración para facilitar los procesos de admisión de pacientes, se generan alertas para camilleros y puede ser útil como herramienta de control de accesos y de los espacios restringidos.”

Para cumplir con esta medida, se activó el enrolador de pacientes COVID19. Este funciona como una etiqueta presente en la Historia Clínica Electrónica (HCE), así como otros aplicativos (por ejemplo, Censo en Línea), que avisa de forma ágil y no intrusiva a cualquier profesional en salud que acceda a dicha HCE del status del paciente, de forma de poder tomar las medidas adecuadas. Este enrolador es cargado y actualizado por el Comité de Infecciones del HIBA.

También se realizó la optimización del proceso de pedido de estudios y validación de solicitudes de manera electrónica para la nueva enfermedad para la cual “no hay guías clínicas” según el especialista, quien comentó que Snomed agregó 24 nuevos conceptos vinculados con el COVID-19.

En la Clínica Alemana, por su parte, se creó un dashboard especial para los datos que exige el Minsal, Ministerio de Salud de Chile, sobre casos positivos en UGCC, envío de Excel diario a las 21 h para el Gabinete del Minsal y otro a ISP (con un formato diferente y cifrado con contraseña genérica) y a Presidencia.


Las ventajas de la Telemedicina

Para el Dr. Fernando Plazzota, Jefe del Área de Informática para la Comunidad del DIS-HIBA, “la pandemia del COVID-19 es una enorme oportunidad para fortalecer una herramienta como la teleconsulta, y sobre todo, aclarar los miedos que tienen tanto profesionales como pacientes en su utilización”.

Según el experto, la telemedicina «permite realizar un triage virtual de pacientes enfermos (o preocupados) sin salir de su casa; también sirve para el cuidado de pacientes crónicos (para evitar su exposición), el monitoreo remoto de pacientes y la teleinterconsulta. Con la telemedicina se logran tres importantes objetivos: evitar el contagio de profesionales, la pueden usar médicos que han sido aislados y permite realizar una prescripción inteligente (generación de recetas)”.

En cuanto al desarrollo de la telemedicina durante la pandemia en la Clínica Alemana de Santiago, el Dr. Mauro cuenta que los pacientes positivos, reciben encuestas todos los días, y, de acuerdo, a los resultados se pueden disparar distintas alarmas. Además, se lanzó el sistema de teleconsultas con registro en HCE y se generó la encuesta RedCap.

«Para protocolizar la atención de pacientes con COVID-19 positivos y su seguimiento posterior se armó con RedCap un sistema mediante el cual cuando el paciente llega a emergencia respiratoria, escanea un código Qr, completa un formulario y ellos mismos se registran. En el seguimiento de pacientes positivos, reciben encuestas todos los días, y, de acuerdo, a los resultados se pueden disparar alarmas», explica el Dr. Mauro.


El Dr. Daniel Rizzato Lede,  Medico del HIBA y Ex Director de Desarrollo de Sistemas Informáticos Sanitarios en Ministerio de Salud de la Nación Argentina, asegura que “contar con un sistema informático potente a nivel individual e institucional puede colaborar en tener mejores datos e información en tiempo real a la hora de gestionar la salud pública y tomar decisiones”. Al respecto, se refirió al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud: “Cuando un sistema de salud está informatizado, la información entre las distintas aplicaciones se comparte con mayor velocidad”, y asegura que otro de los puntos muy importantes es adaptar los estándares para que todos llamen las cosas por el mismo nombre.

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